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'Maryam de Siyasa', del escritor ciezano Antonio Balsalobre, una novela para entender el sentido del mundo

Cieza.es | 16 de septiembre de 2020 a las 11:16

Antonio Balsalobre (Cieza, 1958) ha escrito una novela sobre la experiencia del exilio con una mujer como hilo conductor que incluye trasfondo histórico. Ambientada en la Siyasa del siglo XIII, su argumento apela a temas universales. El escritor se mete en la piel de Maryam y su azarosa vida con el lenguaje de hoy. La lengua literaria utilizada discurre con esa agradecida naturalidad del que piensa en voz alta. Entonces, acontecimientos, luchas, afectos y desvelos van tejiendo una obra, la que el lector tiene en sus manos gracias a Alfaqueque Ediciones, que en realidad adquiere pronto una doble condición, la de indagación y exploración de una mujer y la de crónica histórica, política y social de Siyasa, enrarecida por los pactos, conquistas y reconquistas de la época. Una narración entre lo documentado y lo imaginado cuya presentación en los exteriores de la Biblioteca Municipal Padre Salmerón es a la vez un acontecimiento y un síntoma de normalidad dentro de estos tiempos tan inciertos.

Del relato 'Réquiem por Siyasa', publicado en el libro 'La Cieza de ayer. Historias, leyendas y otras crónicas' (Alfaqueque Ediciones, 2018), surge 'Maryam de Siyasa' que, en palabras del autor, "permite poblar de voces las ruinas de este importante enclave arqueológico. Es una manera de revivir la parte humana de un lugar que alcanzó su mayor esplendor antes de que se produjera su abandono en el año 1266. No hay ciudad abandonada que no renazca cuando alguien vuelve a pisar sus calles". También es muy sensorial y refleja mucho la vida cotidiana. Y es que los sentidos transportan al lector a los lugares y a las épocas de un modo más emocionante. Balsalobre no ha creado una novela histórica, sino la representación de un periodo histórico lejano del nuestro, pero no lo suficientemente distinto en compulsión política y social. Pero ese afán de contar del autor ciezano sólo es superado por su pasión por leer.

El libro está narrado en primera persona. El sujeto narrativo es Maryam, "una mujer culta y valiente que cura y sana, que hace el bien. La elección de su profesión es clave" en palabras del profesor de Historia de la Universidad de Murcia, Alejandro García. Ya desde la primera página la calidad y variedad de los recursos expresivos se manifiestan sin el menor pudor: "Soy Maryam Ben Uzmán, -o Ana María Guzmán, como prefieran- nacida en Siyasa en 1235, hija de padres judíos y madre de hijos cristianos. Conversa, más que por convicción, por los avatares de la historia. Por esa historia que nos ha marcado a sangre y a fuego a quienes hemos vivido el convulso siglo XIII, el de la rendición del poder musulmán en el Reino de Murcia frente al imparable expansionismo castellano (...). Nadie puede elegir la época en que desea vivir, pues nos viene impuesta por el nacimiento, pero sí podemos -solía decir mi madre- elegirnos a lo largo de nuestra vida".

Y lo que esta novela va a contar al lector es la extraordinaria visión de la vida de su protagonista. Por ello y en sus circunstancias, su horizonte se limita a Siyasa de la que sólo saldrá camino del exilio. "Es uno de los temas que plantea, los exilios tanto internos como externos, y la nostalgia por el terruño", explica García. El punto de vista escogido por el narrador es el de ella. La perspectiva no ofrece la mínima fisura. La peripecia psicológica y, sobre todo, ética del personaje principal se desenvuelve por caminos probables aunque siempre por los menos imprevisibles. "Entre tanta guerra y lucha, en un siglo turbulento entre la civilización cristiana y musulmana, hacía falta que esta historia la contara una mujer. Porque mientras los hombres batallaban, ella curaba y ayudaba a traer al mundo a nuevos seres". Por estos trazos literarios están unidos los distintos personajes que se convertirán en exiliados, al verse abocados a dejar su tierra .

"El autor narra la odisea de Maryam y su apasionante vida con el lenguaje de hoy, recreando un ayer profundo y en penumbras. Con unas pocas piedras, ya pulidas por el tiempo, unos despojos marginales que utiliza como bitácora, y una lectura atenta de lo poco disponible, construye un escenario verosímil, al que llena de vida mediante un lenguaje ágil, suelto y desinhibido. Con la osadía, además, de situarse desde la perspectiva de una mujer". Estas palabras del profesor de Historia resumen no sólo la situación de la historia contada, sino que también reflejan la situación de la Siyasa del siglo XIII en la cual se inspiran y transcurren los hechos contados. Pero también cómo el pasado busca deslizarse entre el presente y las estrategias que la vida tiene para moldear los destinos de la gente.

En la obra se siente constantemente como telón de fondo ese terrible peso de la historia en la vida cotidiana. Como ocurre con todas las grandes novelas, intentar resumir su contenido en su trama es un esfuerzo inútil. Es una obra que oculta una meditación sobre el dolor del siglo XIII y sobre el misterio que encierra cualquier vida. Enorme oficio atesora la escritura de Balsalobre, con habilidad para hacer avanzar la narración sin que se noten sus necesarias paradas ni sus costuras. Llenar vacíos, como la ausencia de textos sobre el despoblado andalusí del Cerro de la Atalaya, es siempre un paso adelante. En resumidas cuentas, un nuevo título redondo de Alfaqueque Ediciones, hondo, sugerente, lleno de sentido, bien armado y mejor escrito, cuya lectura, además de felicidad literaria, puede proporcionar entendimiento y reflexión, que son virtudes siempre recomendables para cultivar y desarrollar las relaciones entre las personas.